
Una crema reconfortante, cremosa y llena de sabor, ideal para los días de otoño e invierno. El dulzor natural de la castaña combina perfectamente con el caldo y las especias.
DESCARGAR RECETAUna crema reconfortante, cremosa y llena de sabor, ideal para los días de otoño e invierno. El dulzor natural de la castaña combina perfectamente con el caldo y las especias, creando un plato elegante y nutritivo que sorprenderá a tus comensales.
Reservamos entre 3 y 5 castañas para utilizarlas como guarnición del plato.
Ponemos las castañas en una cazuela con el caldo de pollo y unos cuantos granos de anís. Lo dejamos cocer lentamente, a fuego suave, durante aproximadamente dos horas.
Una vez transcurrido el tiempo de cocción, añadimos la nata líquida y dejamos hervir unos minutos más para que todos los sabores se integren correctamente.
Retiramos la cazuela del fuego y dejamos templar la preparación. Cuando esté tibia, la trituramos con una batidora hasta obtener una textura bien fina y homogénea.
Comprobamos la textura de la crema. Si es demasiado espesa, añadimos un poco más de caldo hasta la consistencia deseada. Rectificamos de sal, añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y decoramos con las castañas reservadas.